El cuerpo como territorio (lo femenino y el territorio)


Hoy conmemoramos el día de la mujer y sentí importante compartir con ustedes una visión general de la relación entre los territorios, el cuidado y la construcción de nuestros espacios y la feminidad.


Esta reflexión nace desde mi experiencia, la cual he atravesado no solo como mujer latinoamericana, sino también reconociendo los privilegios con lo que he contado y también con los que no en la dinámica socio cultural del lugar que hábito, la cuál seguro comparto con muchas mujeres en esta zona geográfica, considero que estas reflexiones las compartimos en general en todo el pueblo latinoamericano y probablemente a nivel global.


En Colombia hemos sido atravesadas y atravesados por una historia donde se hace evidente tanto en la ruralidad como en espacios urbanos la violencia y el miedo a diversas escalas, esta dinámica que ya atraviesa generaciones en el país, no solo ha transformado profundamente la concepción que tenemos como cultura sobre los cuerpos femeninos ó feminizados en los territorios, sino que se perpetua y se expande en la manera en como nos relacionamos con cada escenario, hábito y concepción de los espacios físicos y ecosistemas en los cuáles nos desarrollamos socialmente.



Muchas de las espacialidades que construimos los seres humanos están concebidas desde una base con valores simbólicos donde intervienen eventos políticos, económicos, sociales, culturales que son por supuesto historias generacionales, en este caso la historia inclusive desde un proceso de colonización en esta geografía ha sido marcada por la violencia a los cuerpos que han habitado y habitan aquí y a la tierra.


Existe un concepto que en relación a lo anterior es muy importante traerlo y exponerlo aún más, varias autoras y autores se refieren además del cuerpo en el territorio, al cuerpo como territorio y creo que es un concepto y un cambio de narrativa realmente importante para transformar la relación con nuestros entornos, la tierra, los ecosistemas y los cuerpos femeninos ó feminizados (Transformando las cualidades masculinas de igual manera)


Y es que con la historia sistémica de violencia sobre los territorios, las dinámicas y cualidades que forman parte de una fuerza femenina son subestimadas, violentadas, ignoradas, evadidas, desprotegidas, burladas, en pocos términos heridas, al suceder tan frecuentemente y con la intensidad con la que suceden terminamos de cierta forma aceptándolas incluidas nosotras las mujeres, aceptamos algo como “normal” cuando sabemos que no lo es.


Por esto es importante reflexionar, cuestionar como en cada una de nuestras experiencias cotidianas todas y todos somos parte de ese circulo, no para dictar una hegemonía violentando a la masculinidad quienes son parte del mismo conflicto, sino para que juntos podamos transformar una situación que no solo envuelve el impacto sobre la especie humana sino sobre la vida en el planeta en si misma.



Lo anterior en términos generales, se puntualiza y se concreta en la espacialidad física partiendo de nuestros propios cuerpos como mujeres o cuerpos feminizados llevando ese comportamiento a otras escalas que podría llamar corporales en el espacio, y es en los entornos que habitamos, donde el mayor impacto es ejercido sobre nuestro territorio histórico LA TIERRA, violentando sus bienes naturales, y por lo tanto su capacidad de sostener la vida tal y como lo hace de manera cíclica, lenta, orgánica y abundantemente.


Este es un proceso que a grandes rasgos hemos venido llevando al extremo como sociedad y que ahora que cada vez lo podemos percibir de manera directa en nuestros días, es por esto que con esta visión muy amplia de esta relación de los cuerpos como territorio y de los cuerpos en el territorio, podamos empezar ampliar cada una y cada uno nuestro compromiso con el valor que tienen nuestros cuerpos, nuestra feminidad real como símbolo de CUIDADO y no como un mero hecho de productividad que sobrepase el valor real que tiene la vida natural.


Hoy es un día para decirlo en voz alta, como todos los días, en honor a nuestras ancestras, a nuestros cuerpos que viven y guardan la historia y en honor a la tierra quienes cuidan de nosotras y nosotros en los territorios en este proceso que llamamos vida.

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